La paz de un pueblo tranquilo se ve perturbada cuando desaparecen algunos de los animales que viven en sus calles y en la huerta. Reina el caos y, aunque se proponen diversas alternativas, la solución llegará de la mano de la propia naturaleza.
El cuento ayuda a descubrir la importancia de los predadores en el mantenimiento del equilibrio natural. Por otra parte, permite una aproximación y mejor conocimiento de animales muchas veces despreciados como las salamanquesas, las serpientes, los arácnidos, las lechuzas, los sapos o los murciélagos. Es un cuento idóneo para trabajar los conceptos de redes tróficas, las plagas y los problemas ambientales surgidos del tratamiento químico.
Ilustraciones de Álvaro Terrones.
Revisión literaria de Albert Hernàndez